La Luz de la Conciencia

“Me fascinaba ir descubriendo que al igual que sucedía en la física moderna, la luz era un tema recurrente. La conciencia como tal solía caracterizarse en términos de luz. El Libro tibetanos de la gran liberación describe “la clara luz, originada en sí y eternamente increada… penetrando con sus destellos en nuestra mente”. San Juan también se refirió a la luz verdadera, que ilumina a todos los hombres que vienen al mundo.
Aquellos que despertaron a la realidad auténtica (a quienes a menudo llamaron iluminados) con frecuencia describen sus experiencias en términos lumínicos. El sufí Abu ‘l-Hosian al-Nuri sintió una luz “brillando desde lo ignoto… No dejé de mirarla fijamente hasta que llegó un momento en que todo mi ser se había convertido en luz”.El místico cristiano del siglo x San Simeón vio “una luz infinita e incomprensible… una única luz… simple, no compuesta, intemporal, eterna… la fuente de la vida”.
Cuanto más investigaba esta luz interior, más paralelismos advertía con la luz de la física. La luz física no posee masa, y no forma parte del mundo material. Lo mismo puede decirse de la conciencia; es inmaterial. La luz física parece ser fundamental para el universo. La luz de la conciencia es asimismo primordial; sin ella no existiría la experiencia”
Peter Russell
Del libro “Ciencia, conciencia y luz”

“Ni en tus más descabellados sueños o fantasías
te podrías hacer una idea de la grandeza que hay en el interior.
Pero ese tesoro es tuyo y está ahí para ti.
Puedes quedarte con él cuando vayas ahí”
Gran Maestro