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La Ira sin Dueño

Domingo, 5 de julio de 2009 Tat Dejar un comentario Ir a comentarios

de-jim-hoffmanCuentan que había un hombre que padecía de fuertes ataques de ira, después de los cuales se sentía cada vez peor, por lo que decidió ir a visitar a un viejo sabio famoso por el conocimiento que tenía de la naturaleza humana.

Cuando estuvo delante de él le dijo:

-          Señor, he venido a pedirte ayuda: tengo fuertes ataques de ira que están convirtiendo mi vida en un infierno. Cada vez con más frecuencia me siento fatal una vez estoy calmado. Sé que es cosa de mi carácter pero estoy convencido que puedo cambiar si sigo sus consejos.

-          Lo que cuentas es muy interesante, pero para poder tratar bien el problema y que pueda darte el consejo adecuado, es necesario que me muestres tu ira – dijo el anciano.

-          Pero ahora no la siento – respondió algo incómodo el hombre.

-          Bien, pues en este caso, tendrás que volver la próxima vez que te invada la ira. Tendrás que venir lo más deprisa posible a enseñármela.

El hombre iracundo estuvo de acuerdo y regresó a su casa. A los pocos días, mientras reía con un amigo, sintió nuevamente como la ira se apoderaba de él, y sin pensárselo dos veces marchó a visitar al anciano que vivía en lo alto de una colina.

-          Señor, tal y como me dijiste estoy aquí nuevamente – dijo el hombre.

-          Estupendo – respondió el anciano – ahora muéstrame tu ira.

Pero a esas alturas y después de haber recorrido la larga distancia de su aldea hasta la cueva del anciano, había conseguido apaciguar su ira, por lo que nuevamente no se la pudo enseñar.

-          Bueno, es posible que no hayas venido a verme lo suficientemente rápido, por lo que la próxima vez tendrás que correr un poco más para que yo pueda ver la naturaleza de tu ira.

A los pocos días, estando nuevamente en su aldea, el hombre sufrió otro ataque de ira y siguiendo el consejo del sabio, empezó a correr colina arriba para ir a su encuentro, pero nuevamente al estar delante de él, volvía a no sentir la ira.

- Esto no puede continuar así, le dijo el anciano, tendrás que esforzarte mucho más, de otro modo me es imposible ayudarte, o me muestras tu ira, o no puedo hacer nada.

El hombre volvió a su casa, pero cada vez que sentía ira e iba al encuentro del anciano, la ira había desaparecía por lo que el sabio al fin le dijo:

-          Creo que me engañas, si la ira formara parte de ti, podrías enseñármela en cualquier momento, sin embargo has venido a visitarme más de veinte veces y en ninguno de nuestros encuentros has podido mostrarme tu ira, por lo que te digo: “Esta ira no es tuya. Te atrapa en cualquier lugar y por cualquier motivo y luego te abandona, por tanto tiene fácil solución: la próxima vez que la ira quiera llegar a ti, no la cojas”

a-loto-sense-fons19“Recuerda que las cosas grandes no se realizan rápidamente;
requieren tiempo y esfuerzo pra conseguirlas.
Tenemos que pagar el precio por todo”
Huzur Maharaj

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