El Rio de la Vida
“Cualquiera que contemple la vida con sinceridad podrá ver que vivimos en un estado constante de suspenso y ambigüedad. Nuestra mente alterna de modo permanente entre la confusión y la claridad. Si estuviéramos en la confusión todo el tiempo, eso nos daría al menos una especie de claridad. Pero lo más misterioso de la vida es que a veces, pese a toda nuestra confusión, también podemos ser verdaderamente sabios. Esto nos demuestra qué es el bardo: una continua y desconcertante oscilación entre la claridad y la confusión, la perplejidad y la revelación, la certidumbre y la incertidumbre, la cordura y la locura. En nuestra mente, tal como ahora somos, la sabiduría y la confusión, surgen simultáneamente, o, como decimos los budistas, son “coemergentes”. Esto significa que nos enfrentamos a un constante estado de elección entre las dos y de que todo depende de cual elijamos.
Esta incertidumbre permanente puede hacernos parecer todo sombrío y casi desesperado, pero si la contemplamos más a fondo observaremos que por su propia naturaleza crea huecos, espacios en los que continuamente florecen profundas oportunidades de transformación, es decir, siempre y cuando seamos capaces de verlas y aprovecharlas.
Puesto que la vida no es sino una perpetua fluctuación de nacimiento, muerte y transición, las experiencias del bardo nos ocurren constantemente y son parte fundamental de nuestra constitución psicológica.
… Cada instante de nuestra experiencia es un bardo, en el que cada pensamientoy cada emoción surge de la esencia de la mente y vuelve a morir en ella. Como indican las enseñanzas, es sobre todo en los momentos de intenso cambio y transición cuando tiene ocasión de manifestarse la verdadera naturaleza primordial de nuestra mente, comparable al cielo”.
Sogyal Rimpoché
Del libro “El libro tibetano de la vida y de la muerte”

“Intenta someterte a Su voluntad para que,
en el momento que Él te llame,
estés preparado para seguirle”
Gran Maestro