El discurso de la Droga
“… la “enseñanza” de la droga no se dispensa de modo intelectual. En esta experiencia no se encuentra ningún elemento del tipo análisis de nociones, planteamiento de premisas, deducción, etc. Ni siquiera se puede hablar aquí de “meditación”, en el sentido de una reflexión intensa, sistemática y concentrada en un punto preciso, por ejemplo la resolución de una paradoja. Y es así porque -lo muestras todas las observaciones- las funciones propiamente intelectuales se ven perturbadas, a menudo incluso gravemente deterioradas, por el efecto de las drogas. Ningún razonamiento, pues, interviene aquí. Reina una especie de evidencia inmediata, que no tiene que justificarse, y contra la que el sujeto se encuentra, por un momento sin defensa. Las certezas irreflexivas, tácitas, inadvertidas como tales a fuerza de familiaridad, sobre las que descansa el comportamiento cotidiano ordinario, son brutalmente reemplazadas por certezas completamente diferentes, pero no menos impermeables a la duda y a la crítica. La persona sometida a la influencia de una droga no tiene ninguna “distancia” con respecto a las creencias que ésta inspira. La droga, de hecho, le dicta sus nuevas certezas a la manera en que el sueño hunde con autoridad al durmiente en un mundo completamente diferente de aquel en que se mueve habituamente. El efecto es de fascinación, no de persuasión inteligente.
El discurso de la droga se dirige prioritariamente al cuerpo y a los sentidos. Es descifrado, en la forma de sentimiento oceánico, en las células del sistema nervioso central. Y es sólo en un segundo momento, sobre la base de los recuerdos dejados por la experiencia, cuando podrá hacerlo objeto de un intentento más o menos arriesgado de retraducción en términos religiosos, filosóficos, etc. En vano, pues, pretender analizarlo y discutirlo en el nivel de esta expresión, derivada, precaria, y cuya insuficiencia todos los sujetos son unánimes en proclamar. En cambio, nos parece más interesante tratar de deducir una relación entre las maneras de sentir y comportarse a las que la droga inclina directamente al organismo, por una parte, y el problemático contenido filosófico-religiosos de sus “revelaciones”, por otra”
Michel Hulin
Del libro “La mística salvaje”
En los antípodas del espíritu

“Dios y las cosas espirituales
sólo pueden ser percibidas por el ojo del alma o intuición”
Huzur Maharaj