“Ranjit era un pescador honesto y servicial, siempre dispuesto a ayudar al que lo necesitara.
Un día mientras volvía a su casa después de haber vendido toda la pesca en el mercado, se encontró con un grupo de hombres en el centro del cual había un viejo hombre que gritaba:
- Estoy en venta. Me iré con el que me compre. Cómprame hijo, seré tu padre. Ahora soy pobre, pero te pagaré y te convertirás en un rico noble.
La multitud se reía del pobre viejo, algunos niños le tiraban piedras, otros lo insultaban, pero el pescador se sintió conmovido por el viejo anciano, sucio y harapiento y sin vacilar ni un segundo, se dirigió al viejo y tras una educada reverencia le dijo al viejo:
-Padre, seré tu hijo. Ven conmigo a casa.
El padre adoptivo lo examinó de arriba abajo durante unos segundos y sin decir nada lo siguió. Mientras los hombres reunidos no podían más que comentar sobre el curioso trato entre ambos hombres.
Al llegar a casa el pescador sentó al anciano en el sillón y lo presentó a su mujer y a sus hijos. Todos lo recibieron con gran cordialidad. La nuera enseguida trajo una palangana llena de agua caliente y ropa limpia para que el anciano hombre se aseara. El mismo pescador lo peinó y le sirvió el té. Los hijos del pescador no dejaban de mirar sorprendidos todo lo que estaba sucediendo preguntándole al anciano mil cosas. Pero el anciano explicó nada de su vida. Después de la cena, se acostó y rápidamente se quedó dormido.
Al día siguiente el pescador trajo a casa el mejor pescado del día. Aunque era una gente sencilla y humilde, eran todos ellos muy generosos con el anciano desconocido que de un día a otro se convirtió en padre, suegro y abuelo.
Transcurrieron varios meses durante los cuales ningún miembro de la familia demostró ni un ápice de aversión ni egoísmo, sino todo lo contrario, durante todos aquellos meses, el viejo había sido tratado con respeto, consideración y amor. El viejo nunca les reveló nada de su vida, pero un día repentinamente le entregó a su hijo un lienzo de seda lleno de símbolos.
- Llevo varios meses con vosotros y me siento conmovido por vuestra hospitalidad y con el respeto con el que me habéis tratado. Las personas honestas, generosas y compasivas como vosotros tienen que ser recompensadas. Hoy me voy a marchar y tal y como te dije cuando me recogiste de la calle, os voy a hacer ricos y nobles. La dirección de donde me podéis encontrar está escrito en esta tela.
Una vez dicho esto el anciano marchó, como no sabían leer ni entendían los símbolos pintados en la seda, fueron al profesor de la escuela para que les leyera lo escrito. El lienzo había sido pintado y firmado por el hermano del emperador que había salido del palacio para conocer a la gente de su reinado.
Así fue como al día siguiente toda la familia partió al encuentro del emperador, este recibió a la humilde familia en su palacio y los obsequió con una gran casa rodeada de mucha tierra concediéndoles además un título nobiliario.
Es muy raro que un acto de generosidad desinteresada pueda cambiar nuestra vida, sin embargo se cuenta que al menos una vez en la historia de la India esto sucedió”
“Cuanto más meditamos,
más estamos acabando con nuestro ego.
Y estte proceso nos acerca cada vez más al Maestro,
nos hace rendirnos al Maestro y por lo tanto nos rendimos a Dios”
Huruz Maharaj