La Verdad de tu Existencia
“No hay quien esté más cerca de ti que tú mismo; si no te conoces, ¿cómo vas a conocer a los demás? Quizás digas: “Me conozco”. ¡Más te equivocas!… Lo único que conoces de ti mismo es tu apariencia física. Lo único que sabes sobre tu Bâtin (inconsciente) es que cuando tienes hambre comes, cuando estás furioso luchas y que, cuando la pasión te consume, haces el amor. Todos los animales con como tú a este respecto. Has de buscar la verdad en tu interior… ¿Qué eres? ¿De dónde vienes y a dónde vas? ¿Cuál es tu papel en este mundo? ¿Por qué has sido creado? ¿Dónde radica tu felicidad? Si quieres conocerte, deberías saber que has sido creado de dos cosas. Una es tu cuerpo y tu apariencia exterior (zâhir), que ves con los ojos. La otra son tus fuerzas inconscientes (bâtin). Ésta es la parte que no puedes ver, pero que puedes conocer a través del conocimiento. La verdad de tu existencia es tu bâtin. Todo lo demás es un siervo de bâtin”
Al-Ghazzâlí
Del libro “El sendero del amor”
“Cuando el corazón se halla vacio de todo deseo bueno o malo,
la gracia del Señor desciende sobre Él”
Huzur Maharaj





“…Quisiera recurrir una vez más a la metáfora de la catedral. Del mismo modo que la catedral irradia la idea y el espíritu de su arquitecto, así se hacen patentes en cada organismo vivo la idea y el espíritu de su creador. Cuanto más diferenciada, complicada y altamente desarrollada es la forma de una creación, tanto mayor es el contenido espiritual que puede expresarse a través de ella.
“El conocimiento de sí es una meta muy alta, pero muy vaga y muy lejana. El hombre en su estado actual está muy lejos del conocimiento de sí . Por eso estrictamente hablando, la meta del hombre no puede ser el conocimiento de sí. Su gran meta debe ser el estudio de sí. Para él será más que suficiente el comprender que tiene que estudiarse a sí mismo. La meta del hombre debe ser el comenzar a estudiarse a sí mismo, a conocerse a sí mismo, de una manera conveniente. “El estudio de sí es el trabajo o la vía que conduce al conocimiento de sí. “Pero para estudiarse a sí mismo es necesario ante todo aprender cómo estudiar, por dónde comenzar, qué medios emplear. Un hombre tiene que aprender cómo estudiarse a sí mismo y tiene que estudiar los métodos del estudio de sí. “El método fundamental para el estudio de sí es la observación de sí. Sin una observación de sí correctamente conducida, un hombre no comprenderá jamás las conexiones y las correspondencias de las diversas unciones de su máquina, no comprenderá jamás cómo ni por qué en él «todo sucede». “Pero el aprendizaje de los métodos correctos de observación de sí y de estudio de si, requiere una comprensión precisa de las funciones y de las características de la máquina humana. De este modo, para observar las funciones de la máquina humana es necesario comprenderlas en sus divisiones correctas y poder definirlas exactamente y de inmediato; además, la definición no debe ser verbal, sino interior: por el sabor, por la sensación, de la misma manera en que nos definimos a nosotros mismos todo lo que experimentamos interiormente. “Hay dos métodos de observación de sí: el primero es el análisis, o las tentativas de análisis, es decir las tentativas de encontrar una respuesta a estas preguntas: ¿de qué depende tal cosa, y por qué sucede? — y el segundo es el método de las constataciones, que consiste solamente en registrar, en grabar en la mente, en el momento mismo, todo lo que uno observa. “Sobre todo al comienzo, la observación de sí no debe llegar a ser análisis, o tentativa de análisis, bajo ningún pretexto. El análisis no es posible sino mucho más tarde, cuando ya se conocen todas las funciones de la propia máquina y todas las leyes que la gobiernan. “Al tratar de analizar tal o cual fenómeno que lo ha impresionado fuertemente, un hombre generalmente se pregunta:
“Descartes buscaba la verdad absoluta. Con ese propósito creó su duda metódica. Todo aquello de lo que podía dudarse, argumentaba, no podía ser la verdad absoluta.
“Incluso en el más grandes de los yoguis, la pena y la alegría siguen surgiendo igual que antes. La diferencia entre una persona corriente y un yogui está en la forma en que contemplan sus emociones y reaccionan a ellas. Una persona corriente las acepta o las rechaza instintivamente, de modo que suscita la adhesión o la aversión que conducen a la acumulación de karma negativo. El yogui, en cambio, percibe todo lo que surge en su pristino estado natural, sin dejar que el apego intervenga en sus percepciones.
“Una de las primeras cosas que se notan cuando se trasciende el ego es la enorme transformación de la vida en una intensa sensación de estar vivo. Uno consigue experimentar la realidad antes de que fuera distorsionada, apagada y corregida con las suposiciones. El impacto, la primera vez que se experimenta la vida tal cual es, es abrumador. Unos instantes antes de que desaparezca la ilusión del falso yo, hay, en los segundos restantes, un asomo de Realidad como nunca se hubiera podido imaginar. El hundimiento del aparato perceptivo del ego revela un esplendor asombroso. Y en esa fracción de segundo, se puede sentir también una verdadera muerte, cuando los remanentes de la estructura del ego expiran junto con la creencia de que sólo él era real”
“La actitud que resulta de la perspectiva y práctica budista dista bastante de la “mentalidad del error”. De hecho, se experimenta la mente como esencialmente pura, esto es, sana y positiva, y los “problemas”, como oscurecinientos temporales y superficiales. Este punto de vista no significa tanto “quitarse de encima” los problemas, como cambiar el enfoque que uno posee de ellos. Entonces, los problemas pasan a verse en un contexto mucho más amplio de salud: uno empieza a dejar de aferrarse a su neourosis y a superar las obsesiones y su indentificacion con ellas. A través de la comprensión de la naturaleza de la propia mente, ya no ponemos más énfasis en los problemas en sí, sino en la base de las experiencias. Entonces, cuando observamos los problemas de este modo, disminuye el miedo y todo aprece más manejable. De esta manera, cuando surgen los problemas, en lugar de verlos simplemente como una amenaza, éstos se convierten en situaciones de ls ue podemos aprender, en oportunidades para descubrir más cosas sobre nuestra mente y avanzar así en el camino”