Arte y Vida
“Cuando Shiva explica los secretos y la técnica del teatro de Bharata, el famoso autor del Natja Sastra, declara que el arte humano debe someterse a leyes porque en el hombre la vida interior y la exterior están todavía en conflicto. El hombre aún no se ha encontrado a sí mismo, aún no toda su actividad procede de un laborioso esfuerzo de la mente; toda su virtud es la conciencia de sí mismo. Lo que llamamos nuestra vida es algo discorde y lejano de la armonía del arte, que está por encima del bien y del mal. En el mundo de los dioses, en cambio, todos los gestos reflejan de forma inmediata la vida interior. El arte es una imitación de esa espontaneidad perfecta –es la identidad de la intuición y la expresión de aquellos que pertenecen al reino de los cielos que se halla en nosotros-. Por eso el arte está más cerca de la vida que ninguna otra cosa, y por eso Yeats está en lo cierto cuando dice que la música india, aunque su teoría y práctica sean tan complicadas y difíciles, no constituye un arte sino la vida misma”
Ananda K. Coomaraswamy
Del libro “La danza de Shiva”
“Todo es cuestión de mantener fija la atención.
Cada rayo de atención debe centrarse ahí y mantenerse ahí.
Si uno se desvía por algún tiempo, uno pierde ventaja”
Maharaj Sawan Singh








“…Quisiera recurrir una vez más a la metáfora de la catedral. Del mismo modo que la catedral irradia la idea y el espíritu de su arquitecto, así se hacen patentes en cada organismo vivo la idea y el espíritu de su creador. Cuanto más diferenciada, complicada y altamente desarrollada es la forma de una creación, tanto mayor es el contenido espiritual que puede expresarse a través de ella.
“El ahora es el requisito primordial, extralimitador, todopoderoso, inmutable y absoluto para experimentar. Es la esencia de la conciencia de ser y de la existencia. Es imposible existir en ningún otro lugar salvo en la drástica y radical realidad del ahora. Este instante es todo lo que existe. La propia consciencia de Yo es el único Ojo mediante el cual se puede experimentar o conocer cualquier cosa. El Yo confiere la sensación interna de realidad en el entorno “exterior”, que es lo que lo hace parecer real. La sensación de realidad es, por tanto, una proyección de la consciencia a través del yo, que se origina en el Yo. De ahí que uno no sea un testigo del mundo “real”, sino la fuente de su aparente realidad. Ciertamente, el mundo no es otra cosa que un espectáculo y, como diversión que es, se supone que hay que llevarlo con ligereza. El cielo está dentro, y se revela a través de la conciencia. El mundo no es más que la apariencia. Su melodrama no es otra cosa que un artificio de la sensación distorsionada de la percepción, que le lleva a uno a pensar que el mundo es grande, poderoso y permanente, y que el Yo es pequeño, débil y transitorio; cuando lo cierto es precisamente lo contrario”