El Valor de lo Pequeño
Había una vez un ermitaño que llevaba muchos años meditando en una cueva en absoluto silencio y soledad, buscando la unidad con Dios
Un amanecer su profunda meditación se vio interrumpida por un pequeño ratón que roía sus ropas
Cuando el ermitaño vio al pequeño ratón le grito muy enfadado:
- Márchate estúpido animal, ¿no ves que estas interrumpiendo mi meditación?
- Es que tengo hambre, respondió el ratón sin dejar de morder la ropa.
- Llevo mucho tiempo buscando la unidad con Dios, se quejó el ermitaño, y ahora apareces tú y me haces fracasar en mi propósito.
- ¿Cómo es posible que busques la unidad con Dios si no puedes ni tan siquiera sentirte conmovido por mí que soy un simple ratón hambriento?, respondió el roedor.
“Cuando cierres los ojos y te olvides de tu entorno
estarás allí donde tienes que estar”
Huzur Maharaj
